28 octubre 2005

...Y mi corazón se desvanece, entristecido por haber comprendido que su amor le pertenece a otra persona. Adoleciendo y agonizando, desistió de seguir muriendo por aquello inadvertido. Si nada podía lograr, ¿Para qué condenarse? ¿Por qué darle réditos a lo que no prosperará y que, en suma, aumentará una herida? Siempre resignando, siempre sufriendo... me pregunto si alguien más apostará su vida. Asimismo, ya encontraré la salida. Bajar los brazos sólo a mi me perjudicaría. Es caer y volver a levantarse una y otra vez, sin perder las esperanzas, sin descreer de nada... Después de todo, la vida continúa.

20 octubre 2005

Vacaciones... Por favor!!!

Se vino el calor, el desgano, la primavera... Con ella, el amor (..o no??? ah, no? a uds. no les llegó?... Bueno, en realidad, a mi tampoco, pero bue, otros tienen mejor suerte). Los ánimos no dan sino más que para estar como lagartijas, panza arriba y en el sol, o en una buena pileta. Pero, conjuntamente con todo ésto, también han llegado las fechas de todos los exámenes habidos y por haber y el apuro por tomarlos de los profesores (después de tanto tiempo de paro docente, vienen a exigir...) Así que, bueno, se esfuman las pocas ilusiones que podrían llegar a quedar y se resigna uno a asolearse mientras estudia (Sólo el que tiene mi misma suerte, de poder estar en mi casa, en el patio... sino, lamento informarles nuevamente que deberán olvidarse y bancarse la húmeda y densa situación de calor que se vive en Rosario). En fin... A todos los que estén por rendir... ÉXITOS!!

16 octubre 2005

Tropezar siempre con la misma piedra.

Destrozado, hecho trizas, despedazado... nuevamente, por una pena de amor. No es fácil aceptar, ni mucho menos resignarse, que todo el afecto que planeabamos dar deberemos seguir postergándolo... Yo lo quería, o quizás aún lo quiera... Pero si no es a mi quién él realmente ama, habrá que hacer oídos sordos, fingir lo que no se es, sentir lo que no se siente, discurrir nuestros más profundos sueños... Cuánto cuesta desenamorarse, obligar al corazón que obedezca a la razón... Pero no porque no se quiera sentir, sino para evitar seguir cayendo, muriendo, queriendo algo que no es recíproco, ni tampoco lo será... Y que duele, lastima, pesa. Yo, así, ya me olvidaré de tí...