21 noviembre 2005

¿Cuál es el límite? ¿Quién lo impone? ¿Uno, la razón, el corazón? Tal vez el otro. Toda la alegría y el buen humor que me caracterizaban por estos días, de pronto, desaparecieron. Y todo se tornó plomizo, entristeciéndome. Y me anulo, y me maquino. Y así estoy, como los locos: pensando, diciéndome, retándome, reflexionando...

09 noviembre 2005

Qué más da???

...Que te perdone por ser cursi... ¿por ser cursi? Pero, ¿Cursi por qué? ¿Por estar en los detalles, acariciar un alma, regalar ternura? ¿Por aclamar dulzura, esparcir tus sueños, entretejer anhelos? Quizás, será que también lo estoy siendo, desparramando palabaras tontas, volviendo una cursilería de sentimientos mi vida. Aunque... ¿Qué más da? ¿A quién le importa? Me tiene sin cuidado lo que piensen los demás... Hoy, estoy feliz. Y si es que el que esboces tu mejor sonrisa me llene de alegría el corazón, y que todo se vuelva cursi, pues bien... ¿Qué mejor cosa que exista la cursilería??

Extrañándote.

Te extraño. Extraño tus besos, tus caricias. Extraño tu cuidado y tu ternura. Tu mirada cálida y tu abrazo puro. Tu paz interna. Te extraño en sí, y a toda hora. Tus labios, tus brazos, tus manos. A vos completo y tu calor humano.

04 noviembre 2005

El ángel gris.

Ayer pude conocer a quien dijo ser "el Ángel Gris" y, tal vez un poco inocente, le creí. Pero su rostro realmente inspira paz, y todo su ser transmite calma. Su delicadeza era extrema, y sus susurros caricias. Su mirada, profunda y tierna, lo colma a uno de quietud y anhelos. Así, me quedaría viéndolo, observándolo, acariciándolo. Lo retendría, lo abrazaría fuerte sin dejarlo ir para que -al fin y al cabo- nuestras dos almas se pudiesen fundir.

"Seis motivos para un amor."

Éste es un texto escrito por mi primo, Fede (Y un poco de colaboración mía :P), quien me permitió compartir lo expresado por él, con ustedes... "Tus ojos, mis dulces sueños. Tus labios, mi decadencia. Tus manos que me acarician corroen mis pensamientos. Tu alma, mi sueño eterno. Tu voz, cálido fuego. Tu cuerpo, ferviente anhelo."

Terrome, terrome, tesin, tesan...

... terrome, terrome, tepum, bajá. Terrome, terrome, tesín, tesán, terrome, terrome, tepum, bajá. Y así fueron saliendo de la ronda. Todos, menos uno, quien debió acercarse a un árbol, flexionar un brazo y apoyarlo sobre aquél, juntar su cara al brazo y comenzar a contar.