26 febrero 2006

Como algunos sabrán, estoy pronta a cumplir años. Algunos se reirán por el "planteo" que me hago con tan poca edad. Otros, quizás, hasta me sientan lástima por la poca fuerza o la falta de entusiasmo con tanta vida por delante. Pero... La verdad, es que no quiero seguir cumpliendo años... Cumplirlos significa crecer, asumir responsabilidades, que las responsabilidades también crezcan, acordes o no con nuestra conciencia o consentimiento. Sé que crecer supone madurar, y comenzar a manejar nuestras vidas -junto con otras tantas cosas- de una manera muchísimo más responsable de lo que lo veníamos haciendo. Y, si... Tampoco dejo de reconocerlo. Una gran cuota de desgano ante la madurez, el crecimiento o como quieran llamarlo, la aporta el miedo. El miedo a afrontar lo que implica vivir, crecer... O el simple hecho de querer ser un granito de arena es esta caótica sociedad actual en la que intentamos sobrevivir. Si... Si... También lo sé... Cada tanto me atacan (Aunque creo que hacía rato que no me pasaba) estos estados deprimentes y melodramáticos, parecidos al fin del mundo. Pero bueno, ¿Qué se le va a hacer, no? (no hace falta que me lo digan... sólo hace falta con cambiar la actitud, la visión, y todas esas cosas...). Es más, Sebas me lo dijo (Seba, espero que leas ésto... Todavía me acuerdo de las cosas que me dijiste hace casi dos meses...), la vejez está por dentro... En fin... Ojalá me haga cargo pronto y viva mi vida como corresponda...

21 febrero 2006

Pequeño resumen con dedicatoria...

En un intento por llegar, nos dimos cuenta que todo suma, y con la cuestión de que 2 y 2 son 4, y 4 y 2 son 6, terminamos siendo siete. Los vecinos nos recomendaron tocar la cubetera y mencionaron el relojeo de mercadería. Habrá sido por eso, que terminaron haciendo un triple (Y con palmitos!!). Una de las nuestras, se hizo desear toda la estadía; y, a pesar de que la nominaron como una bomba sexual, una bomba sexy, no hubo chocolate que la conquistara... A otra de ellas también le arrastraron el ala, y toda la quincena se escuchó un “Dame bola, dale... dame bola", y los amigos que lo ayudaban con un "Dale bola a Igna". Según la rogada, "había que remarla mucho y sumar puntos", porque "depende, todo depende. ¿Cómo de qué depende? "De todo depende". Pero, bueno, Pachu no hacía más que restar puntos o ponerlos en su contra. Todos se hicieron los gomas, y terminaron siendo como los del H... Hasta ahí Hombres. Tanto vuelteo, tanto vuelteo, no va. Cuando no da, no da. Bueeeno, obvio que -haciéndole caso a la nona del grupete- vamos a ojetear un rato, y listo, es lo único que nos queda. Y, como decían Las Tremendas, vamosnos, vamoslos, ¡los vamos! Ah, me dijeron por ahí que una de ellas no sabe bien si prefiere despacio y chiquitito o fuerte y galopante pero bueh, no vamos a preguntar respecto a qué era la preferencia... Las Chuchis Culonas corearon todo el verano un "yo quiero ser tu negro del camión, yo quiero ser tu cerdo picarón", pero no se sabe si se lo dedicaban a alguien en especial. De una, podemos afirmar tranquilamente, que estaban todas locas. Con decir que una de ellas afirmó que "si Taly se abriga es porque hace un frío polar", y otra la caratuló como "ranita polar", ya que parece que esta especie de ranas sale a croar en pleno frío cuando el resto no lo hace. Este loco grupo, donde eran chuchis, culonas, tenían a la nona (que pedía todo el tiempo que "bajen, bajen, bajen un poquito" la música); a las Tremendas, que no dejaban salida sin hacer, joda sin reventar (Así fue como una de ellas se perdió el 1º día de sol pleno de cuatro que hubo); a una "Rosita Rudolph Cachete" enamorada que se la pasó hablando por teléfono en el balcón por más de una hora; conocieron a un "yuyito" anonadado como culo en el agua. También, son las que fueron siempre a la playa. No faltaron un solo día (Bah, sí, dos, pero porque llovía torrencialmente). Tampoco faltaron las olas, el viento... ay! que frío. Ni el epa, opa, uupa después de una buena espalda. Y, así, despacito, despacito, se diviertieron a lo grande. Ni hablar cuando saltaron con Catupecu y una de las descolgadas nuestras gritó eufóricamente “basta, veneno". Tenemos, también, un "Jo Joey" que fue hit; un helado de frutilla y chocolate no tomado y un Gianelli que fue "Gianolla". No importaba si la bombilla venía de coté o el mate era amargo (Aunque hubiera un par que lo prefirieran dulce), junto con la ida a la playa, no faltaron nunca... Noches de boliche, de casino, bares por Alem o Yrigoyen, noche de Antares, de Patty Party, noche de fatay... "Noches que fueron alegres y mañanas que fueron tristes" (Para las borrachas que llegan tarde a la playa, para las que perdieron en el casino, para las despedidas, para las que casi pierden el tren de vuelta a Buenos Aires). A las que cocinaron, a las que lavaron, a la que barrió toda la quincena y no juntó la tierrita (aunque más que tierrita era arena...), para la que sólo hizo la cena de cumpleaños (y se pasó el resto de las vacaciones echada en el sillón, dándole órdenes al resto), para la que se encargó de que la música no estuviera fuerte y el grupo se mantuviera unido en cada salida, para la que sólo hizo las sfijas y después no hizo más nada que escribir; para la que -en una noche de descontrol- se tomó dos gancias seguidos y no se las aguantó, para la que salió a vender remeras en la playa, para la que fue a la cancha en una noche de lluvia torrencial y se empapó entera, para las que fueron al casino y ganaron, para las que fueron y perdieron. Para las que saltaron con Catupecu, para las que volvieron de Alem caminando. Para las que llegaron de Alem y se fueron a la playa, para las que se quedaron dormidas y se insolaron. Para las que no aparecen el último y soleado día de playa por estar en el H. Para las que se tomaron todo el vino (y la cerveza), para las que hacen el bolso a último momento, para las que casi no vuelven a Baires. También, ¿Por qué no?, para el trío que no pudimos "evitar", a pesar de "patearla", para los del 12º H y sus antisociales amigos, para Los Sebastianes... "A todos ustedes: GRACIAS por haber hecho de éstas, vacaciones tan TREMENDAS. La tremenda ranita polar Talulina.

18 febrero 2006

Oído al pasar.

17 febrero 2006

Llora mi amor. Mi alma, entristecida. Mi vida, enamorada. Sólo porque te extrañan. Todo porque te aclaman. Te sueñan, te piensan, te aman. Y no soportan la distancia. Física. Psíquica. Es lejanía forzada. Permite esfumarla. Mis caricias también están sufridas, pero ansían tu piel para rozarla, para sentirla, para cuidarla. Buscan renovarse, resucitarse. Todo mi cariño pretende entregarse. No anules sus sueños. Tus sueños. No sólo no pienses, no sufras, y siente. Un susurro te advierte. O amas, o mueres.