Extraña relación.
Rara sensación de apego.
Sin embargo: inevitable.
Un primer desinterés juega una mala pasada.
Tal vez haya atracción, mas… puede que intelectual.
Vaya uno a saber…
No hay cómo comprobar, si no actúa la razón, tal vez los cuerpos se atraigan.
Es un juego de palabras.
Unión, pero ignorancia…
Ignorancia de por qué tal bienestar.
Un bienestar que invade.
Es el desconocimiento propio acerca del prójimo.
Un prójimo que calma, apacigua, desvela…
31 agosto 2006
Extraña relación.
Rara sensación de apego.
Sin embargo: inevitable.
Un primer desinterés juega una mala pasada.
Tal vez haya atracción, mas… puede que intelectual.
Vaya uno a saber…
No hay cómo comprobar, si no actúa la razón, tal vez los cuerpos se atraigan.
Es un juego de palabras.
Unión, pero ignorancia…
Ignorancia de por qué tal bienestar.
Un bienestar que invade.
Es el desconocimiento propio acerca del prójimo.
Un prójimo que calma, apacigua, desvela…
30 agosto 2006
Inevitable e inentendiblemente no puedo dejar de pensarte...
Será que esa cierta ternura que dejás entrever de vez en cuando me cautivó profundamente. Tal vez la dulzura que, en ocasiones, descubro en tu mirada.
Pero no podría precisar nada. Ni el motivo de tal encantamiento, ni por qué te pienso, ni por qué te siento. Aunque... No me importa no saberlo.
Sólo me importa qué pasa. Qué importa cuándo, cómo y por qué fue, sino por qué es...
Que te pienso, te siento, te extraño. Te sueño...
Y así me encuentro. Queriendo.
27 agosto 2006
Tan ideal hubiese sido vernos... Estaban las ganas, la necesidad y la lluvia.
Pero que inoportunas son las cosas que surgen de repente. Las envidio. Me dan celos, porque te arrebatan de mi vida; me roban "nuestros momentos".
Y así estoy; extrañándote aún más, cada día. Pensándote, inevitablemente. Sintiédote, sin poder verte. Y sin nada que poder hacer...
26 agosto 2006
Te extraño.
No puedo dormir... Si sólo pudiera un instante verte...
Siento tus caricias por mi espalda, relajándome, mimándome; yo queriéndote... Y no te tengo...
Sólo sueño, no lo creo, así no puedo, así me muero, porque no te tengo.
Es que... Sí, te necesito. ¡Me hacés falta! Tu paz me calma, quizás porque mi ansiedad te llama...
Y más aún me carcome el alma. No sé si llegue a mañana.
Podré, con suerte, verte. Pero con certeza, seguiré sin poseerte, sin rozarte (Ni fugazmente).
¡Cómo duele! ¡Quiero verte! Conmigo, presente, sentirte... Que sientas. En el alma, en el cuerpo, ahora, y no en pensamientos.
Pero... No estás. No estoy. No somos. Y sueño, y ansío... Y me muero... No duermo.
25 agosto 2006
Y, sí. A veces me molesta esa distancia; sentir que no te importo, que no te acuerdas de mi. Creer hasta que no vale la pena esperar, aún sabiendo que el tiempo trae sus frutos.
Pero, no importa. Respiro hondo. Me calmo. Me tranquilizo. Sé que tengo que armarme de paciencia. Y te espero.
Es que... Bueno, se me va de las manos. Te extraño; mis brazos te aguardan; mis caricias esperan el roce de tu piel; y mis labios tus besos.
Siempre con esa clama, esa paz. Por eso espero. Por eso extraño.
Tu serenidad me llena, me inspira. Apacigüa.
Y es tu mirada. Tan clara. Tan dulce. Tan mansa. Inquietante.
24 agosto 2006
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
