30 noviembre 2006

En el medio de todo este caos y crisis existencial que estoy viviendo, hay veces en las que pareciera vislumbrar pequeños destellos, ciertos y pequeños cambios que parecieran querer asomar. Y momentos como este, en el que un amigo de hace años -como lo es Maury- me propone una idea tan copada como rara (o descabellada) de escribir una novela juntos, me provocó cierta... emoción. Me puso contenta que pensara en mi para realizar este "proyecto" juntos y me entusiasmó, y me llenó de ganas para seguir escribiendo... Gracias Mau!!! (En la foto se registran el momento previo a la escritura, el durante, y a Lucas y Diva haciéndonos compañía).

22 noviembre 2006

Y el mundo se me vino encima. Sin razones suficientes e ignorando los motivos, se suponía que eso que creí -aunque efímero y volatil- tan lindo y tan bello, de pronto estalló en silencio. Rápidamente se me nubló la vista, la garganta ya no tragaba... Más las ideas obnubiladas. Sin motivos para que pasara, todo ésto mucho pesaba. Y cuánto dolía el alma. Fueron sus palabras finas puñaladas a lo más profundo de mis ansias; sin siquiera poder ignorarlas. Todo murió de repente. Hecho añicos aquello que yo adoraba, creía, pensaba y, ¿por qué no? Todo con lo que yo soñaba. Distancias que yo guardaba, aunque sabiendo que ya estaban... ignorando otras más marcadas, que son hoy las que mi corazón desarman... Y más duelen, y más matan... Ya no queda más que decir, hacer, ni soñar... Tal vez añorar lo que nunca llegó a ser, lo que siempre espero encontrar... Todo lo que huye de mi... Y aunque duela el alma, el corazón se me parta y no pueda remediar mis ansias, sueños y esperanzas... Quizás vuele hacia otro lado. Sólo sé que no quiero fracasos, a pesar de no lograrlo... Espero poder intentarlo.

21 noviembre 2006

Quiero hacer especial agradecimiento a esta muchacha que está conmigo en la foto (la de la izquierda), que me re banca en absolutamente todo, comparte su vida conmigo (y yo la mía con ella) y por haber vivido conmigo tan buenos (por no decir espectaculares) momentos. Polita, te quiero mucho, sos una amigaza!!!

20 noviembre 2006

Abrazando sueños que se escapan (Y yo no quiero que se vayan). Aún sigo pensando, y no se me ocurre nada. Ni anhelos, ni esperanzas. Hay sólo rutina y rabia. Hay distancias en mí misma. Sentimientos, pensamientos. Distantes y confusos. No logro disertar, desernir ni decidir. Sé que todo va a estallar (en mi) y no voy a poder huir. Es un contínuo "ser o no ser". Querer y no poder. Pensar. Pensar. Pensar. LLorar. No aguantar. ¿Entonces? ¿Qué hacer?

19 noviembre 2006

...se escondió en mis recuerdos, se volvió único, me llenó de calma... pero tanta vergüenza, pudor, y ansias... Sensación extraña que no deja de entremezclarse con tantas otras sensaciones que –en algún momento- también lo fueron... que me provocan.. que me enardecen...

18 noviembre 2006

Si es vaga tu esperanza y pobre tienes la ilusión, sólo deseo llegar a tus sueños; para ir, quedarme, volver, envolverte y llenar tu soledad. Si pudiésemos reflejarnos en nuestras miradas, qué tan bello sería. Porque… Sin dudas, seguiría aquí, impregnándote de mí, tus pensamientos todos. Llenándolos de sentido. Tu secreto puede que sea también el mío; porque –quizás- también te necesite. Sobre todo. Más allá de todo. Y no saberlo. Porque –tal vez- también yo te busque; harta de no encontrarte. Encontrándote, ya cansada de buscarte. Y, sí… El miedo siempre está. Probablemente de encontrar que lo que hay no es lo que se busca. Y, es que… No hace falta que te contradigas. Te doy todo mi permiso para que me sueñes y me vivas, me vivas y me extrañes. Me poseas, me sientas, me mires y pienses. Para que me busques y me encuentres. Dormido y soñando, o despierto y meditando; porque sos el único que pudiese arrebatarme, de tu vida, tus sueños, tus manos. Tal vez se deba a que tampoco puedo pensarnos fuera, o lejos, de mis sentimientos. Sea que fuera intuición, llamado, destino… Es que… ¡No quiero que haya campanadas! Pero, si es que llega un fin, deseo que ese final ceda el lugar a algo que valga la pena; que me permita las respuestas a tu curiosidad, sin ilusionarme. Esperando que nuestras esperanzas en ese futuro, esa luz que queremos que haya, sea la misma. Esperando que esa posible estrella, ya no sea fugaz, y brille por siempre, siendo bella en todos los instantes. Asimismo, entiendo que no puedas soñarme, pero no me es mejor no pensarte. ¡Si tan sólo pudiera olvidarte! Tu recuerdo me invade; mi corazón te palpita. Mi respiración se entrecorta, extrañándote. Y ese abrazo que me regalaste, en el que incluiste el mío, me llenó aún más de tristeza, sabiendo que te irías ignorando toda la paz y la ternura que me dejaste con él. Ya no quiero pensar, recordar, sufrir ni arrepentirme. Dejame que, con vos, derroquemos juntos a ese imposible; y que sólo sea un olvido, del que jamás volvamos a acordarnos. Y –así-, quizás, podamos encontrar la forma de pensarnos y tenernos. Más allá de la distancia. Más, que todo fundiéramos en un simple y dulce abrazo. No me importa quemarme también si es con fuego pasional. Mis besos, mis caricias, mis palabras, toda mi pasión y el calor de mi cuerpo serán tuyos; seguro de que, al verme a los ojos, me sentirás contigo. Soñando verte a los ojos, y sentirte conmigo. Y, ¿Qué importa del desvelo? No amar, no dejar, no ir. Fundirse y ser. Esperar y ver. No transformemos este sueño de antemano. No nos arriesguemos a desilusionarnos. No prejuzguemos lo que no ha pasado. Sin embargo, entiendo lo que prefieras, aunque te duela. Pero, no puedo aceptarlo, porque son tus preferencias las que a mi me duelen. Y, aunque digas que tu corazón ya no late, quiero que sepas que siempre hay esperanzas. Te lo digo porque el mío siempre muere. Y siempre revive. Como revivió con aquellos besos y caricias que prefirió dejar escapar. Como palpitó con el calor de un simple abrazo. Y si es que todo esto –realmente- está más allá del amor y del odio, de la moral y los fines, ¿Para qué pensar lo que no podemos solucionar? Dejemos que fluya, y que sea lo que el destino quiera.

17 noviembre 2006

Soy dueña de un corazón idiota que se lastima con cada historia que vive, que sueña con cada estupidez que le cuentan, y muere al desentrañar la realidad...

16 noviembre 2006

Harta estoy. De todo. Harta y sin rumbo, sin respuestas, llena de contradicciones. Irme o quedarme no me quita el malestar, no me da soluciones. Y, hablar... no es tan fácil como parece; sobre todo cuando a uno le cuesta. Aunque, en realidad, no le veo demasiado sentido. Si es por desahogo, puedo escribirlo. Si es por soluciones, no creo que alguien más (Además de mi) pudiése dármelas. ¿Aturdida? Sí. Demasiado quizás; e ignorante de mi propia vida. ¿Qué, cómo, cuándo, dónde y por qué? Todavía no lo sé.

14 noviembre 2006

sintiendo rarezas raras, nuevas y viejas encontradas

Fueron dos horas que me resultaron efímeras. Dos horas en las que me sentí tranquila, en paz, sin el apuro (ni las ganas) de tener que irme. Quizás será que, después de todo, le tomé "cariño". Y es un cariño entre comillas porque -tal vez- al conocer mejor a las personas nos damos cuenta de que las cosas no son como creíamos, pensabamos, suponíamos, como sentíamos... Y ese cariño puede acrecentar o decepcionarnos. Sin embargo, es inevitable sentirlo. Será que -realmente- me transmite esa calma; y me lleva a volcar, expresar todo ésto... Me lleva a ésto; a escribir, idear... Me inspira... Y todo parece un sueño; sueño del que no quiero despertar; sueño que sé que el día me robará...

13 noviembre 2006

Mi Buenos Aires querido...

Este fin de semana estuve de paseo por Buenos Aires (capital). Y no solo me llamó poderosamente la atención el haberme manejado sola y sin perderme (Es que… siempre fui la despistada de la familia...) sino que, en el recorrido por la city porteña y -observando un poquito-, es increíble ver cómo los automovilistas respetan al peatón; no sólo dándole paso sino que no estacionan sobre las sendas peatonales. La gente camina tan rápido como maneja, y nadie te choca ni se te cruza (como suele pasar en tantos lados). La ciudad en sí, está súper limpia (se ve algún papel en muy rara ocasión); hay cestos en toda la cuadra (en todaS laS cuadraS) y rampas en todas las esquinas. A pesar de las sirenas y alarmas -que suenan bastante seguido- no se escuchan bocinazos; y hay mucha guardia urbana. Y uno se siente chiquito ante tanta inmensidad. Quizás, para mí, que es la primera vez que se me presenta andar sola por lo que es capital, se me hizo todo grande, infinito... Hasta me dio impresión, y cierta impotencia. Fue un impacto visual, emocional... Y se vuelve indescriptible todo... Lugares como San Telmo, Puerto Madero (sólo parte de lo que pude conocer o conocía de Buenos Aires)... Tanta belleza, tanta historia entremezcladas. Un sinfín de palabras que no alcanzan a expresar con precisión lo que todo eso transmite...