30 enero 2008

De vuelta al ruedo.

Después de tan pero tan hermosas y espectaculares vacaciones por el norte argentino, la realidad golpea fuertemente la puerta de mi vida; recordándome que debo que volver a ella. Así fue que después de un agotador viaje de dos días hasta llegar a Pergamino, y de poder descansar unos días en casa, el domingo me encontraba nuevamente en suelo rosarino. Lamentablemente (lamentable desde el punto de vista en que no desearía haber vuelto tan pronto... porque, no es tan grave si lo veo desde el lado en que estoy proyectando mi vida futura) ya retomé los estudios para poder rendir las "hermosas" materias que esperan ser rendidas a principios de marzo. Así que bueno, calculo que mis actualizaciones literarias cybernéticas puedan -quizás- dismuir un poco; aunque trataré no hacerlo. Escribir me da placer, me despeja, muchas veces me desahoga; por lo tanto, trataré de estar al día con todo.

29 enero 2008

Inexplicable...

En estas vacaciones me surgió la gran oportunidad de poder irme de mochilera al norte.
Mi hermano venía planeando este viaje hacía meses (De hecho tenía los pasajes -en tren- desde noviembre), y varios de los chicos que estuvieron por ir fueron cancelando (Incluso quienes ya tenían los pasajes). Cuando -supuestamente- estaba el grupo ya conformado (Joaco -mi hno.-, Daniel, Vicky y Flor) y a solo dieciocho horas de viajar, Flor les cancela. Así fue que decidí unírmeles yo. A todo ésto, yo estaba en Rosario, por lo que el lunes a las 7 am yo me estaba volviendo a Pergamino. A las dos horas, llegada a casita, empecé a armar mi mochilita (Literalmente. Gracias a la tía Alicia, que me salvó las papas y me prestó una mochila lo suficientemente grande, pero no tanto como una de mochilero...) para poder estar a las 13.30 Hs en la casa de los Passaglia, ya que Beto nos llevaría a Dani, a Vicky y a mi hasta Rosario, desde donde partiríamos rumbo a Tucumán. Fueron unas exaustivas, largas y calurosas 18 horas de viaje que valieron la pena para empezar a conocer gente (Mati, Aye y Pau). Ni hablar de la experiencia del viaje en sí, de los lugares y la gente que conocimos (Leo, Andrés, Diego, Victor, Lucía, Flor), de los paisajes, las noches, los días. Creo que no hay palabras que puedan explicar nada de todo eso. Y cuando se vuelve a la rutina diaria, les puedo asegurar, se extraña. Se desearía poder estar allá, aunque -admito- hay lugares en que se nota que la vida no es para nada fácil, por lo menos cuando uno está acostumbrado a vivir en ciudades grandes en que se tienen todas las comodidades (Y hablo de la más fundamental como lo es el agua, por ejemplo...).Así que bueno. A quien tenga la oportunidad, que no deje de visitar el norte de nuestro país. Imposible perdérselo.

05 enero 2008

Dejemos que cada rayito de sol se filtre en nuestros días...
Aunque lejana, no nos olvidemos que siempre hay una luz...

03 enero 2008

Hace un tiempo, me llegó un mail con este video, el cual quiero compartir. Después de ver cosas como estas, uno se da cuenta de lo que tiene, y que a veces nos quejamos de llenos... Espero que lo disfruten como yo lo hice. video