21 marzo 2008

A veces es necesario ocultar para poder afrontar lo que, al susurrar, rozaron. Y es la razón quien muestra al corazón que en ocasiones el placer puede acarrear dolor; que no siempre por dar vamos a recibir. Aquello que se suele soñar puede que no se logra concretar. Entonces, uno empieza a callar, a no demostrar. A escapar de decir, de estar. Comienza a llevarse -muy lejos- la ilusión, para que nadie más vuelva a tocar lo que alguna vez imaginó. Gritar ya no bastará. Yo sólo sé que, tal vez, un nuevo despertar te traerá hasta mi. Y ya no me robarán las ganas de querer confiar.

20 marzo 2008

Expresar, así fuera lo más ínfimo, sería exponerse, demostrar lo que siente a quien no ofrece lo que uno quiere. Es que, aunque empezaras a decir lo que necesita oir, no puede seguir haciéndose mal; porque -sin querer- con tu mirada dijiste mucho más de lo que tus palabras pudieron dejar. Y tan sólo necesita alguien con quien haya esas miradas de las que no existan palabras que puedan reemplazarlas. Es que... todo el mundo desaparece; como si nada pasara. Porque nadie es capaz de dejar, lo que quiere, en claro. Nadie admite que las cosas se terminaron, así no hubieran empezado. Quizás porque nada es tan evidente como parece ser; nada está tan bajo control, como se cree suponer. Y son los más crédulos, los más pacientes y esperanzados los que salen lastimados.

16 marzo 2008

Tanta ternura esparcida con caricias y un sentido abrazo recibido. Extraña sensación el querer estar contigo. Mas, si esa noche se hubiera extendido. Si tan sólo te tuviera conmigo. Una vez más, lo de siempre. Pero siento que ahora es distinto. Quizás esté esperando a una próxima etapa, en la que se borren las marcas que me dejaste en el alma.

15 marzo 2008

¿Por qué esa demostración? ¿Por qué la sensación? Quizás fue predisposición y, tal vez, un cierto dejo a encanto. Desconocer si fue intuición. Soñar con la esperanza de que llegue un nuevo amor y me colme la ilusión de escapármele al dolor. Esperando aún estoy a poder oir su voz, que roce mi corazón. Porque en ese abrazo que me dio muchas cosas -sin decirlas- susurró. Es que de pronto pasó lo que sólo él pensó. Y con mis besos se llevó lo que nadie imaginó. Y esa efímera demostración logró en mi la sensación de no saber por qué gustó. Y esperanza me dejó de ser él ese posible amor; que sea nuestra la ilusión. Todo podría ser fulgor; sólo los dos; mirándonos, un eterno resplandor. ¿Por qué su demostración? ¿Por qué mi sensación?