No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir y evócala luego. Si entonces eres capaz de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino. (Horacio Quiroga).
29 abril 2008
Tras las rejas de una ventana la brisa dispersó mis pensamientos.
Y, mirando el sol que se filtraba, me encontré mirando tu mirada.
Una cálida luz iluminaba. Yo, desde adentro, la contemplaba.
Extrañamente, pensaba en tus palabras.
Me perdí tras la reja; tan sólo volaba. Divagué tras las nubes; me sumergí en tu mirada.