03 mayo 2009

Y el mundo se me vino encima. Sin razones suficientes e ignorando los motivos, se suponía que eso que creí -aunque efímero y volatil- tan lindo y tan bello, de pronto estalló en silencio. Rápidamente se me nubló la vista, la garganta ya no tragaba... Más las ideas obnubiladas. Sin motivos para que pasara, todo ésto mucho pesaba. Y cuánto dolía el alma. Fueron sus palabras finas puñaladas a lo más profundo de mis ansias; sin siquiera poder ignorarlas. Todo murió de repente. Hecho añicos aquello que yo adoraba, creía, pensaba y, ¿por qué no? Todo con lo que yo soñaba. Distancias que yo guardaba, aunque sabiendo que ya estaban... ignorando otras más marcadas, que son hoy las que mi corazón desarman... Y más duelen, y más matan... Ya no queda más que decir, hacer, ni soñar... Tal vez añorar lo que nunca llegó a ser, lo que siempre espero encontrar... Todo lo que huye de mi... Y aunque duela el alma, el corazón se me parta y no pueda remediar mis ansias, sueños y esperanzas... Quizás vuele hacia otro lado. Sólo sé que no quiero fracasos, a pesar de no lograrlo...